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jueves, 8 de enero de 2015

Lucie Sauvé: Modernidad, Posmodernidad y Educación Ambiental

Por Daniel Lara Sánchez



Sauvé, Lucie, “La educación ambiental entre la modernidad y la posmodernidad: en busca de un marco de referencia educativo integrador” en Revista Tópicos en Educación Ambiental, versión electrónica, disponible en http://www.ambiente.gov.ar/infotecaea/descargas/sauve02.pdf.

Crítico. Fundamentado. Certero. Puntual. Estas cuatro palabras resumen el contenido de este artículo de la Doctora Sauvé, una autoridad en el campo de la Educación Ambiental (EA). Con un estilo ameno, detallado y desafiante, la autora expone, describe, narra y argumenta sobre la necesidad de, precisamente, un marco integrador de la educación ambiental en el que quepa, junto con otras propuestas, la EA. Para ello, Sauvé analiza una propuesta de la UNESCO sobre la “educación para el desarrollo sustentable” (p. 8) y sus derivaciones.
                Para poder exponer la importancia del marco de referencia integrador a que se refiere la autora, lo primero que ella hace es aclarar las diferencias entre la modernidad y la posmodernidad, a manera de contexto. Al hacerlo, ubica a la EA en cada una de ellas, explicando cómo la educación moderna y la posmoderna fueron dándolo forma a este campo educativo.
                Posteriormente, Suavé puntualiza cómo, en su origen, dentro de la modernidad, la EA tenía un enfoque reformista, mismo que se fue modificando con los años de acuerdo con el contexto sociohistórico. Aquí, el texto de Sauvé se asemeja al artículo de Daniela Tilbury, “Reconceptualizando la Educación Ambiental para un nuevo siglo”, aunque el artículo de Lucie Sauvé es mucho más específico, al detallar cómo, con el paso del tiempo, la EA fue tomando una postura más crítica en el contexto global y fue rescatando los saberes tradicionales para complementar los científicos.
                Después, el texto contiene una reflexión necesaria sobre el aspecto conceptual de la EA y la necesidad de entenderla desde una postura de pensamiento complejo. En cuanto al campo de acción de nuestra disciplina, la autora lo explica mediante el modelo de las tres esferas, el cual especifica de una manera sencilla y directa la relación del ser humano consigo mismo, con sus pares y con el ambiente. Es en esta esfera donde entra la EA, pero sin dejar de relacionarse con las otras dos.
                A continuación, la doctora Sauvé critica, con argumentos, las propuestas de la UNESCO en educación para el desarrollo sustentable, educación para un futuro sustentable y la educación para la sustentabilidad. El eje de la crítica de la autora es el hecho de que estas propuestas ven a la EA como una simple herramienta para el desarrollo sustentable desde un enfoque de la modernidad. En la parte final, Sauvé especifica su propuesta de educación para el desarrollo de sociedades responsables, mucho más rica y compleja que las de la UNESCO, lo que demuestra, precisamente, la complejidad e inagotable veta que el objeto de estudio de la EA nos ofrece.

miércoles, 7 de enero de 2015

Alberto Otero: Sobre la Educación Ambiental

Por Daniel Lara Sánchez



Otero, Alberto (1998), “Educación ambiental”, en Medio Ambiente y educación, Buenos Aires, Novedades Educativas, pp. 61-83.


Al inicio de este excelente texto, se encuentra una idea que, me parece, resume la visión general de la Educación Ambiental: la perspectiva de una educación humanista, pero no antropocéntrica, que comprenda y estudie al ser humano como integrante de un ecosistema para fomentar “una relación sociedad/naturaleza basada en el respeto de los ciclos naturales” (Otero, p. 61).
                Esta idea, además, va dando sentido y orientación a este artículo de Alberto Otero que, de manera muy completa, repasa casi todas, si no es que todas, las aristas que conforman este campo de estudio complejo que es la Educación Ambiental.
                De esta forma, y como la lógica lo marca, Otero comienza especificando los conceptos básicos relativos al campo y aclara algunas confusiones al respecto, para después pasar a una labor de contextualización, en la que expone al lector el desarrollo histórico de la Educación Ambiental, poniendo el foco en los foros internacionales, reflejo de diversos esfuerzos en la materia por parte de instituciones e investigadores de todo el mundo. Esta contextualización es dividida en fases, cuya diferenciación es justamente la manera en que fue cambiando el entendimiento de la propia Educación Ambiental.
                Después, Otero habla de la importancia que tuvieron en la conformación de nuestro campo varios eventos internacionales (Conferencias) y los acuerdos a los que se llegó en dichos eventos, lo que se enlaza con el siguiente acápite del texto, referido a los diversos enfoques que ha tenido la Educación Ambiental a lo largo de su historia. Aquí, nuevamente el autor recurre a explicar este desarrollo sociohistórico a través de fases, lo que permite una lectura más comprensible y ágil.
                Como no podía ser de otra manera tratándose de un texto sobre Educación Ambiental, Otero expone brevemente algunas teorías del aprendizaje, tomando partido por el constructivismo y el enfoque cualitativo para el mejor estudio de este campo. Esto se complementa más adelante con una parte sobre la educación formal, que tiene sentido gracias a un subtema intermedio acerca de los “círculos proximales”, referido a las instancias o entornos en los que forjamos la noción de medio ambiente y sus alcances.
                El texto finaliza con una parte práctica/metodológica en la que se proponen diversas estrategias docentes que podrán ser adaptadas a los ambientes educativos en los que cada maestro (a) lleve a cabo su labor cotidiana.

lunes, 5 de enero de 2015

Rafael T. Ramírez: La educación ambiental ya despegó

Por Daniel Lara Sánchez



Ramírez, R. T. (2000), “Pequeñas crónicas del inicio de los grandes días o la educación ambiental ya despegó”, en Educación ambiental. Aproximaciones y reintegros, México, Ediciones Taller Abierto, pp. 51-60.

Como todo texto expositivo/argumentativo/académico con un enfoque didáctico/educativo que se respete, este capítulo del Maestro Rafael Tonatiuh Ramírez Beltrán parte de una pregunta detonadora: “¿Qué podemos hacer en educación ambiental?” para, a partir de ella, narrar diversas anécdotas sobre los esfuerzos que, desde varios sectores y con diferentes motivos y resultados, hubo durante la década de los años 90 en México en relación con nuestro campo de estudio (de ahí el título del texto).
                La narración de estas crónicas va respondiendo a palabras clave que representan acciones determinadas llevadas a cabo durante el periodo de tiempo mencionado, relacionadas con la educación ambiental, casi todas ellas fincadas en buenas intenciones de “querer hacer algo ante el desasosiego de ver una educación, una sociedad y un mundo”  (Ramírez: 51) afectados por el modelo civilizatorio imperante.
                Así, la primera crónica, titulada “La madre y la guía”, basa su relato en la palabra interés: poco interés por parte de las instituciones que no hacen un uso y fomento adecuado de un buen material de estudio en educación ambiental;  interés del maestro que intenta hacer uso de ese material como puede; interés de una alumna por titularse con base en el susodicho material y la ayuda del maestro. La parte titulada “¿Cómo se construye un museo con gotas de rocío?” se basa en la palabra creatividad: narra cómo, en Mexicali, varios científicos soñadores hicieron gala de creatividad para proponer estrategias de educación ambiental; en “La regleta contra el tablón”, la palabra clave pareciera ser innovación y muestra cómo la educación ambiental puede romper con estructuras y acciones anquilosadas y añejas en búsqueda del logro de sus objetivos; “El diplomado en Domingo” se basa en la idea de seducción y expone cómo la educación ambiental puede hacer precisamente eso: seducir, como en el caso de Domingo Zamora; la crónica “Los Tuxtlas: experiencia de reforestación” puede resumirse en la palabra magia y es una evidencia de cómo la educación ambiental puede crear magia para superar a la burocratización; finalmente, podríamos sintetizar la parte titulada “Los medios o el agua como leche derramada” con la palabra esperanza, en el sentido (y sueño) de que los medios de comunicación puedan representar una plataforma importante de educación ambiental, tema particularmente interesante y definitorio para quien esto escribe.